Katherina:
Y hay estábamos, los cuatro, sentados. Aun sigo pensando en la conversación que he mantenido con Alex y Dimitry, en la calle, una conversación seca y de frases cortas. Vine a casa de Ruth porque Alex y Dimitry se empeñaban en que estuviésemos los cuatro juntos, tenían que decirnos algo importante y que posiblemente no les creeríamos pero tenían que intentarlo. Por fin Alexander rompió el silencio.
-Empecemos por el principio, ¿vosotras creéis en dios o dioses o algo similar?-Se inclinó hacia delante y apoyó sus codos en sus rodillas-
-Yo creo en el Dios cristiano, Jesucristo y todo lo demás.-Contestó Ruth un tanto molesta a la mirada de Alexander-
-Yo creo en lo mismo que ella.-Le contesté y les miré a los dos-
Intercambiaron una mirada preocupante
-Esto va a ser complicado…-Alexander se echó para atrás del sofá-
-¿Vosotras sabéis mitología griega no?-Dimitry nos miró y las dos asentimos- Bien pues, mi padre, es un dios griego y el de mi primo también.
Miré a Ruth, me miró y al instante las dos nos pusimos a reír como locas. Dimitry tenía que estar tomándonos el pelo, es imposible que los dioses griegos existan, no creo casi ni que exista el Dios cristiano…Como para creer en unos dioses que son simples mitos que se creó la gente. Miré a Dimitry y vi que en su cara había pena, como si sintiera lástima porque no creíamos.
-Y bien, ¿Quiénes son vuestros padres?-Dijo Ruth entre risas-
-¿Dionisio y Hefesto?-La seguí las risas-
-No.-Contestaron los dos muy serios-
Los miramos y dejamos de reír, les pedimos perdón por nuestra reacción. Estaban tan serios y tan …convencidos que empecé a creer que lo que decía era verdad. Si lo era, eso explicaría su extraño color de ojos, aun que, no puedo decir nada respecto a eso, mis ojos también son extraños. Alexander parecía inquieto, deseando pero a la vez renegando de decir algo, estaba como nervioso pero cada vez que miraba a Ruth se quedaba como en estado de “off”.
-Mi padre es Zeus, dios de los dioses, del cielo y del rayo.-nos miró , esperando nuestra reacción, yo simplemente me limité a abrir los ojos como platos y aguantar la risa , asentí y el siguió hablando.-Es difícil de creer pero es así, soy hijo de Zeus.
-Y yo de Poseidón, dios del mar.-interrumpió Dimitry, nos miró también esperando una respuesta pero nada, las dos estábamos flipando ante esta situación.-Y os venimos a buscar a vosotras dos.
-¿Espera, no estarás insinuando que somos hijas de alguna diosa o dios no?-Ruth temblaba ante esta pregunta, como si no quisiera saber la respuesta-.
-Sí, tú concretamente de Afrodita, diosa de la belleza y el amor y Katherina de Atenea, diosa de la sabiduría, la guerra y estrategia de combate.
-Espera, espera, ¿qué me estás contando?¿Cómo una diosa se va a enamorar de un tío como el que tengo en mi casa tirado en el sofá?-Le miré con incredulidad-
-En su día, tu padre no era así…Espera ¿cómo sabes que no eres hija de dos dioses?-me miró estupefacto- A mí me costó enterarme
-Soy hija de Atenea, ¿no? Lo sé todo-Sonreí-
-Todo no, no sabías que eras su hija, no te creas más de lo que eres-Interrumpió bruscamente Alexander-
Le miré con tanto odio y tanta furia que me levanté y justo en ese momento un rayo sacudió la casa entrando por la ventana y destruyendo todo a su paso, vi como el rayo rebotada y lo último que recuerdo es un dolor tan intenso y fuerte que te paraliza todo, como un calambre pero miles de veces más fuerte. Cuando abrí los ojos estábamos los cuatro en el suelo, Alexander insultaba y maldecía a su padre. Me dolía todo el cuerpo, no podía moverme mi cuerpo estaba tan paralizado que no podía apenas parpadear.
-Alexander, coge a Ruth, está desmayada
-¿Por qué me toca a mí?
-Porque ha sido tu padre y porque me da la gana, yo voy a cargar con Katherina, tenemos que salir de aquí, tu padre nos ha notado.
-Que Katherina no se hubiera puesto así, mi padre me odiará pero…me defiende ante los peligros próximos.
Los dos cargaron con nosotras dos, Dimitry en cambio de meterme en el coche que había afuera, como hizo Alexander con Ruth, me llevo a una fuente cercana, no sabía que iba a hacer pero aun así sentía cierta confianza pero también mucha desconfianza. Me poso en el bordillo de la fuente y vio que tenía los ojos abiertos.
-¿Estás bien? Ese rayo te ha dado de lleno.-Me sujetó para que no cayera para atrás, con todas mis fuerzas intentaba contestarle pero mi lengua no contestaba a mis intentos, como todo el resto de mi cuerpo.-Bueno tranquila, mi padre no es tan malo , aunque teniendo en cuenta que eres hija de Atenea…no sé, ya sabes la rivalidad que tienen.
Volvió a cargar conmigo y me metió la mitad del cuerpo en el agua, el también se metió para sostenerme, empezó a rezarle cosas a sus padres pero no dio efecto, el agua no hacía nada. Vi como Dimitry me miraba preocupado, sin cesar de rezar, sin resultado me sacó del agua y me dejó en el suelo, él se quedó a mi lado.
-Gracias, pero tu padre odia a mi madre, no hará nada.-Conseguí hablar un poco, el efecto del rayo ya se había ido un poco, al menos de cuello para abajo-
-Lo sé, desde luego no hay quien los entienda-Suspiró y de repente de la fuente surgió una gran ola de agua, los dos nos quedamos asombrados.-
La ola de agua se fue moviendo por el suelo hasta llegar a mi talón inmóvil, entonces se me clavó una gota de agua como si fuera una aguja, se me formó un micro agujero por el que empezó a entrar agua y agua, me dolía pero a la vez me aliviaba de mi inmovilidad, notaba como todo mi cuerpo se llenaba de esa agua y de esa fuerza tan poderosa, cuando conseguí recuperar toda mi movilidad el agua salió de mi curándome también el micro agujero y metiéndose de la fuente como si nunca hubiera salido, miré a Dimitry, este me sonrió.
-Gracias-Miré el agua, como si Poseidon me escuchara-.
Los dos nos pusimos en pie y nos fuimos al coche con Alex y Ruth, al llegar vimos como todavía Ruth seguía desmayada y Alex tenía una cara de preocupación, estaba hasta pálido.
-¿Está muerta?-Pregunté sin rodeos-
-No lo sé, al ser hija de Afrodita no está preparada para estas cosas como tú o los hijos de Ares, dios de la guerra, vosotros tenéis más resistencia.-Me contestó, indeciso-
-Es decir, ¿que llevo en la sangre lo de luchar y estar preparados para esto y Ruth, al ser su madre una diosa que no lucha, no está preparada para aguantar?
-Más o menos
-Alexander, hay que hacer algo, no la podemos dejar así-Intervino Dimitry tan preocupado que también empezó a ponerse pálido-
-Tienes razón, no podemos dejar que muera, jamás me lo perdonaría.-Nos montamos los tres en el coche, conducía Dimitry y yo iba en el asiento de copiloto y atrás Alexander con Ruth.-
Ahora que lo pienso,¿por qué Dimitry no hacía lo mismo que hizo conmigo en la fuente?No sé, ahora no estoy para pensar en cosas que supuestamente son solo mitos.Aun no podía creer que todo esto estuviera pasando, ¿yo, hija de una diosa?¿Quién se cree algo semejante?. Pero ahora el problema no es si es verdad o mentira, el problema ahora era que teníamos que reanimar a Ruth como fuese, si la dio también el rayo posiblemente la hubiese paralizado todo el cuerpo y con el también parte del cerebro. No sé a dónde íbamos, solo sé que si quería que Ruth se pusiera bien tendría que hacerlos caso en todo, incluso creer en mitos y en cosas semejantes.

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