Katherina:
Al oír aquello se me encogió el corazón, les miré atónita sin saber a qué se referían.
-Adelante decirlo ya de una vez, no puede ser peor que saber que me han mentido toda mi vida –me decanté por decir aquello, no sabía por qué pero lo solté-.
Los tres me miraron, supongo que por mi intranquilidad, no me sentía cómoda en ese restaurante, llenó de gente con traje y con dinero.
-No es sencillo de explicar pero, nosotros somos fugitivos-aclaró Alexander-.
-Huimos de nuestros propios padres, les desobedecimos, no nos dejan usar nuestros dotes de dioses, hasta que un día me harte y empecé a desatar una tormenta en el Olimpo, destruyó varios templos con los rayos, por eso nos persiguen.-Continuó Alexander-
-Y decidimos buscar a cada hijo de los doce dioses olímpicos, no tienen varios así que es complicado, solo pueden tener uno hasta que muere. Queremos hacer otro Consejo Olímpico como ellos, para ayudarles y demostrarles que nosotros, los semidioses, también somos poderosos como ellos, hacerles sentir orgullo de nosotros, ya está bien de ser un mortal normal porque no somos normales. Por eso estamos con vosotras, los semidioses nos notamos a distancia si queremos y a vosotras os notamos. Si conseguimos que nuestros padres, Los Olímpicos, vean que no somos inútiles podrán encomendarnos tareas importantes, misiones o incluso tomar decisiones con ellos, eso es fantástico para nosotros.-Explicó Dimitry con mucho detenimiento, me quedé embobada mientras hablaba, sus ojos, verde océano, cada vez que los miraba, es como si me quedase dormía-.
-Mi padre, nos tiene prohibido a los semidioses un montón de cosas y ya estoy harto de someterme a sus leyes, por eso mi primo y yo emprendimos una búsqueda por todo el mundo en busca de todos los semidioses que hay, con suerte, vosotras nos ayudareis.-Nos miró Alex-
-Que te lo has creído-Me levanté y cuando iba a ponerme en marcha Dimitry me cogió del brazo, evitando mi marcha-.Está bien,-me senté-os ayudaremos pero hay cosas que no entiendo, ¿por qué montáis esto contra los Dioses? Vale, estáis hartos pero…no sé, parece más bien una conspiración.
-Hemos oído que el hijo de Hades, Sam, está planeando liberar a los titanes, ya sabéis, los que están antes de los Dioses Olímpicos, si los libera, estamos perdidos, por eso, si montamos nuestro propio consejo, y lo evitamos demostraremos a nuestros padres que somos más que simples mortales y se sentirán orgullosos de nosotros, nos dejarán utilizar todo lo que queramos y dejaran de matarnos.-Comentó Alexander, se echó para atrás en el sillón, colocando un brazo cerca del hombro de Ruth-.
No, si los liberan será el fin de la humanidad, tenemos que impedirlo , yo me apuntó.-Ruth, se removió inquieta y dio un golpe en la mesa con la palma de la mano en señal de su aprobación.-
-Genial, ¿y tú Katherina, qué harás?-dijo Dimitry con cierta nostalgia-.
Los tres estaban mirándome, deseosos de saber una respuesta, yo tenía miedo y bastante confusión pero al final admití que prefería estar con ellos que con mi padre, necesitaba acción, adrenalina, algo que me hiciera estar alerta a todo.
-Bueno, supongo que necesitaremos un nombre para el nuevo consejo-Contesté sonriendo y ellos sonrieron.- He pensado que podría ser , “Consejo Semiolímpico”, dado que somos semidioses y el otro se llama “Consejo Olímpico”.
Los tres sonrieron y asintieron aprobando mi decisión.
-Pongámonos en marcha-dijo Ruth y se levantó-.
Mientras ella caminaba hacia la puerta y nosotros tres detrás pude ver como Alexander la observaba, al final nos miró a Dimitry y a mí y se ruborizó tanto que parecía que iba a explotar, Dimitry empezó a reírse y los dos se empezaron a pegar amistosamente , salimos fuera y Ruth nos esperó, se puso a nuestro lado y mientras íbamos al coche.
-¿Dónde vamos a dormir?, está anocheciendo-preguntó Ruth-.
-Por aquí hay un hotel cerca, podemos colarnos.-Contestó Alex-.
-Genial, una noche movidita, con lo que lo odio…-Protestó Ruth-.
Los cuatros nos reímos y nos montamos en el coche de la misma forma que antes, con la diferencia que Ruth ya no tenía la cabeza apoyada en las piernas de Alex.
El coche debería ser robado porque no era ni nuevo ni del estilo de ninguno, la verdad que eso no me preocupó en absoluto, pero si me preocupó la edad de ellos, se hacían pasar por chicos de dieciséis años pero seguro que en realidad tendrían dieciocho.
Llegamos a un hotel de cinco estrellas, era raro ver en Grecia uno con tantas estrellas, llegamos a la recepción y esperamos hasta que la recepcionista no miraba para colarnos en un ascensor y subir hasta el último piso, se abrieron las puertas y empezamos a andar por el pasillo, era de un marrón cobre, triste y como ahogado.
Llegamos a uno de los cuartos de la izquierda y nos dimos cuenta que ninguno tenía llave.
-Parece mentira que no sepáis la solución.-dijo Alexander y entonces lo comprendí, iba a utilizar su parte de dios-.
Y así hizo, cuando el pasillo se quedó en completo silencio, aprovechó el momento para lanzar un rayo a la cerradura , esta explotó en varios pedazos, por suerte, no dañó la puerta y no parecía ningún desperfecto que dedujera que acaba de ser electrocutada. Entramos y desde dentro atrancamos la puerta. Miramos la habitación, era grande con dos camas, un baño pequeño con una ducha y una cocina pequeña.
-¿Quién duerme con quién?-Sonrío Ruth con picardía-.
-A suertes,-dije yo, no quería dormir con un chico, jamás había tenido tratos con alguno , como para dormir con uno.-
Cogí un papel y en él escribí nuestros nombres, lo partí en cuatros trozos.
-Los nombres de los dos primeros papeles duermen juntos.-Expliqué-
Los lancé hacia arriba y cogí dos antes de que cayeran, los abría y deseé repetirlo pero justo entonces ya era demasiado tarde, los demás los habían leído
.
.
-Bien, pues por parejas-Dijo Alexander como nervioso, miró a Ruth y se sonrieron mutuamente y tímidamente, entonces comprendí lo que pasaba, ellos dos se gustaban y mucho pero ninguno era capaz de confesarlo-.
Llegó la noche, y ahí estaba yo, tumbada en la cama, dando la espalda a un completo desconocido pero a la vez conocido, cerré los ojos e inmediatamente empecé a soñar. Era una pesadilla rara, visualicé un lago , pero no un lago normal, no había agua, si no , lodo o algo oscuro. Caminaba directamente hacia él, algo salió del lago y empezó a hablarme.
-Huye de ellos, no te acerques a ellos, huye, ven conmigo-Era una voz fría pero cálida-.
Yo empecé a correr en dirección opuesta, algo me agarró del tobillo y me tiró con fuerza, caí al suelo y yo arañaba la tierra para que dejase de arrastrarme. Algo me agitaba, abrí los ojos y allí estaba esa mirada oceánica, le miré.
-Estás sudando, ¿pesadilla verdad?
Asentí.
-A mí también me pasa, bueno no te preocupes, es solo una pesadilla-Me sonrió, le sonreí y me giré dándole de nuevo la espalda-.
Cerré los ojos y empecé a temblar de miedo, aun recordaba la pesadilla no dejaba de escucharla en mi cabeza. De repente, oí un aliento en mi oído y noté un brazo rodeándome, el aliento se convirtió en un canto precioso, tranquilizador e embriagador. De repente, vi la imagen de un mar, cristalino y verdoso, Dimitry estaba cantándome al oído para tranquilizarme, utilizando sus dotes divinos, solo para que dejase de tener miedo. El mar se movía lento y tranquilo, yo me tranquilicé y abrí los ojos, noté como seguía rodeándome con sus brazos, mis mejillas aumentaron de temperatura, me giré deshaciendo sus brazos y me puse de cara a cara con él, cesó su canto y siguió mirándome. Estábamos tan cerca él uno del otro que podía notar su respiración, mi estómago explotaba en millones de mariposas revoloteando por todos sitios, como si nunca hubieran salido de su jaula, nunca lo habían hecho.
¿Estaría enamorándome de él? ¿Sería el primero de mi vida? Yo nunca antes había sentido amor, pensaba que los chicos siempre hacían daño o no eran necesarios pero me di cuenta que él era diferente a los demás en todos los sentidos.
Y entonces ocurrió algo fantástico, nos acercamos más y más hasta que nuestros labios se rozaron, los dos nos miramos y sin pensarlo nos besamos. Mientras nos seguíamos besando en mi interior surgieron muchos sentimientos mezclados con la alegría y la incomodidad, sentimientos que no entendía. Nuestro beso terminó y los dos nos miramos, sonreímos. ¿Sería capaz de amarle? ¿Le quiero?..
¿Estaría enamorándome de él? ¿Sería el primero de mi vida? Yo nunca antes había sentido amor, pensaba que los chicos siempre hacían daño o no eran necesarios pero me di cuenta que él era diferente a los demás en todos los sentidos.
Y entonces ocurrió algo fantástico, nos acercamos más y más hasta que nuestros labios se rozaron, los dos nos miramos y sin pensarlo nos besamos. Mientras nos seguíamos besando en mi interior surgieron muchos sentimientos mezclados con la alegría y la incomodidad, sentimientos que no entendía. Nuestro beso terminó y los dos nos miramos, sonreímos. ¿Sería capaz de amarle? ¿Le quiero?..
Escrito Por:Dyslar

No hay comentarios:
Publicar un comentario