Katherina:
“Genial, otro año más”, pensé. Era el primer día de instituto de este año, acaba de terminar el verano y yo he vuelto con mi padre, en Grecia. Lo odio. No es que odie Grecia, que va, la adoro, lo que odio es estar con mi padre, no me entiende, no me comprende, yo creo que odia que sea inteligente. Y cada vez que le pregunto sobre mi madre…reniega. Estoy harta, tengo 16 años, ya es hora que me diga que paso con mi madre. Pero no, él sigue. Tengo que hablar con mi abuela y quedarme allí, en Roma.
Preparé mi mochila y bajé a desayunar. Como era de costumbre mi padre estaba tumbado en el sofá como un autentico puerco. Devoré mis magdalenas enanas y una vez más revisé mi mochila, todo estaba perfecto, como era de costumbre. Ni si quiera me despedí de mi padre, lo más seguro que me gritará, estaría borracho y por eso no se movería del sofá. Le odio. ¿Cómo pudo mi madre enamorarse de alguien semejante? Ahora comprendo porque se fue .
Cuando llegué al instituto me percate de que había muchas caras desconocidas de mi edad. Pero los que más me impresionaron fueron dos chicos con rasgos aparentemente similares. Pelo negro , quizás uno más claro que el otro, altura simétrica y ropa parecida. Uno tenía los ojos de un azul electrizante, como si te pudiese electrocutar con la mirada y el otro, el otro en cambio eran de un verde mar auténticamente preciosos. Me quedé embobada mirándoles hasta que llegó a mi lado mi famosa amiga, Celeste. Me miró y soltó una risita de las suyas que insinúan que te gusta alguien, me giré y la miré con aire de pasota. Por desgracia no coló.
“Genial, otro año más”, pensé. Era el primer día de instituto de este año, acaba de terminar el verano y yo he vuelto con mi padre, en Grecia. Lo odio. No es que odie Grecia, que va, la adoro, lo que odio es estar con mi padre, no me entiende, no me comprende, yo creo que odia que sea inteligente. Y cada vez que le pregunto sobre mi madre…reniega. Estoy harta, tengo 16 años, ya es hora que me diga que paso con mi madre. Pero no, él sigue. Tengo que hablar con mi abuela y quedarme allí, en Roma.
Preparé mi mochila y bajé a desayunar. Como era de costumbre mi padre estaba tumbado en el sofá como un autentico puerco. Devoré mis magdalenas enanas y una vez más revisé mi mochila, todo estaba perfecto, como era de costumbre. Ni si quiera me despedí de mi padre, lo más seguro que me gritará, estaría borracho y por eso no se movería del sofá. Le odio. ¿Cómo pudo mi madre enamorarse de alguien semejante? Ahora comprendo porque se fue .
Cuando llegué al instituto me percate de que había muchas caras desconocidas de mi edad. Pero los que más me impresionaron fueron dos chicos con rasgos aparentemente similares. Pelo negro , quizás uno más claro que el otro, altura simétrica y ropa parecida. Uno tenía los ojos de un azul electrizante, como si te pudiese electrocutar con la mirada y el otro, el otro en cambio eran de un verde mar auténticamente preciosos. Me quedé embobada mirándoles hasta que llegó a mi lado mi famosa amiga, Celeste. Me miró y soltó una risita de las suyas que insinúan que te gusta alguien, me giré y la miré con aire de pasota. Por desgracia no coló.
-Katherina, observando a chicos, es imposible-Se río y me dieron ganas de pegarla una bofetada pero mis ganas de abrazarla me ganaron-
La abracé y la miré, sus ojos azules eran más intensos que el año pasado.
-Disculpa , pero no los miraba, solo que me gustan su forma de … -Corté mis palabras estaba a punto de admitir que me gustaban unos chicos-
-Lo sabía..Bueno, ¿sabes algo sobre tu madre?¿Nombre, pelo, ojos..?¿Algo?-Mientras hablábamos íbamos hacía la clase, la misma del año pasado, nos sentaríamos juntas, como de costumbre, yo no quería mentirla pero al final me decanté por eso-
-Sí, se que vivía en Grecia-La miré y vi como me miro con despotismo-
-Kat, eso mismo me dijiste ayer
-Está bien,-me dejé caer en un banco enfrente de la puerta de clase y la miré- No, no sé nada.
-Bueno, no te preocupes, llegará un día en que sabrás todo –Me sonrió y yo me sentí más tranquila- Ahora a clase, la clase de historia nos lo da el mismo del año pasado.
-Genial, es mi profesor favorito.
Entramos en clase y nos sentamos en nuestros respectivos pupitres. Cuando por fin nos encontramos todos en clase, el profesor de historia, Robert, nos estuvo diciendo el nuevo proyecto de este año.
-Bueno alumnos, hoy ya hemos hablado mucho de este año y ahora vamos a lo que venía, hay una chica nueva.-Y entonces , a la clase, entró una chica con unos ojos azul celeste tan bellos y deslumbrantes que todos los chicos se la quedaron mirando, como si les echase un echizo con la mirada- Esta es la señorita Ruth Bennett
-Profesor, llámame Ruth,a secas, me gusta más.-Sonrió y se sentó en el único pupitre vacío, estaba delante de mí y de Celeste-
Su pelo era liso y de un rubio pálido con una intensidad que parecía que el rubio se reflejaba en todos sitios , como un espejo. Se giró y vi su flequillo, estaba cortado a la perfección y del mismo color que el resto del pelo, alineado a sus cejas. Me miró y se quedó como si hubiera visto mil fantasmas juntos, pasando detrás de mí.
-¿Qué miras intrusa?-La dijo Celeste con un tono demasiado mal educado-
-Celeste, se amable
-Está bien..-suspiró –
-Perdón es que…tus ojos…son..
-Ya lo sé, dan miedo-Bajé la mirada-
-Yo no diría eso exactamente-Me sonrió y de repente la puerta se volvió a abrir y los dos chicos que vi antes asomaron por ella-
-Disculpar, ¿vosotros quiénes sois?
-¿De verdad quieres saberlo?-Le contestó el chico con los ojos eléctricos-
-Por favor, primo, se cordial-Le susurró el de los ojos verdes-
-Vuestros nombres, caballeros-Robert se cruzó de brazos y los miró muy serios-
-A usted no le importa, creo que llamaré a mi padre-Dijo con tal furia que el de los ojos verdes se estremeció al instante-
-Primo, no debemos…ya sabes
-Al cuerno con las putas leyes de mi padre
-No le desafíes
-Estoy harto de estar bajo sus prestaciones y sus gili…
-Aquí no se admiten palabras de esa clase, caballero-Les interrumpió Roberto-
-Claro, si perdón, soy Alexander y este es mi primo Dimitry, somos nuevos y nos ha tocado esta clase
-Adelante sentarse
Se sentaron al lado de Celeste y de mí. Mi corazón palpitaba a mil. No dejaba de sentir como el de los ojos verdes, Dimitry, no me quitaba los ojos de encima. Quería respirar pero era incapaz…¿Me estaba enamorando de alguien que no conozco?..
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Escrito por: Dyslar
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Escrito por: Dyslar

Me encanta, prometí que lo leería y eso hago, por ahora promete, iré leyendo poco a poco. Por si no sabes quien soy , soy:
ResponderEliminarhttp://1001historiaquecontar.blogspot.com/ Pasate y lee (: Si ya hiciste Gracias
Si, ya me he pasado por tu blog pero tengo que terminar las historias que tienes y cuando las termine comento :) Muchas gracias :) Besos :)
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