Capítulo 12: Pequeña pelea

Ruth:

Allí estaban los dos hablando sobre un tema muy delicado para ellos dos, no sabía lo que pasaba pero por las caras de ellos parecía que le iba a decirle que quería con ella.

- Haber Katherina, yo te tenía que decir algo importante. – La miró muy serio- Puede que la relación que tenemos puede cambiar por cuenta de nuestros padres –le tembló la voz un poco con miedo a lo que podría contestar Katherine -.

- ¿De verdad crees que me importa?, -se rió Katherina sarcásticamente- no quiero saber nada de ti ni de tus secretitos de semidios ni de nada, para mí ya no eres nada Dimitry.-Le miró fríamente y Katherina se alejó de él volviéndose a unir a nosotros-. 

Dimitry le sentó bastante mal lo que le dijo suspiró y volvió el también con nosotros, les miré a los dos. Sentía que no podría ayudar en ese momento, los dos estaban bastante tensos ahora mismo debería dejar la cosa como estaba y centrarnos en que no nos vieran los dioses. Nos escondimos en una habitación, pasaron varios dioses hablando sobre los semidioses, exactamente de nosotros. Pasaron hablando un dios y una diosa que por sus ojos dorados como el sol y marrón como la tierra deduje que eran Apolo y Artemisa.

- ¿Dónde estarán los semidioses estos?..Nadie los encuentra –Dijo Apolo -.

- No lo sé, pero tenemos que encontrarles. – Respondió Artemisa-.

Sentía una presencia detrás de mí, no sabía explicar lo que podía ser pero sé que lo había sentido antes... ¿Podría ser Poseidón?, no sé no podría vivir con esa intriga y me giré. Vi una sombra algo oscura, no se le veía con la oscuridad que había, me fui acercando poco a poco. Vi como tenía los ojos azul eléctrico como Alexander y me fui echando hacia atrás por esos ojos conocidos y a la ve tan desconocido, me giré y me encontré con Alexander.

-Ruth... ¿estás bien? – Me agarro de los brazos, mirándome a los ojos –.

Yo asentí pero mi cara decía otra cosa a lo que yo no contestaba, no estaba tranquila por lo que había visto ahí, no sé que podría ser pero sé que no era nada normal... “¿ y si se lo digo a Alexander…” pensé , pero el pánico me corría por dentro; no sabía que podía hacer . Estaba bastante liada, echa un lio , ¿Qué podría ser lo que vi?.

- Alexander… ¿ Tu padre tiene tus mismos ojos? – Pregunté con miedo-.

- Mm… Se podría decir que sí, sí tenemos los mismos ojos – Me dijo pensativo-.

Me eché las manos a la cara todavía ,no podría creer que había visto a Zeus, ¿ Venia para algo bueno o algo malo? Pensé, no dije nada de que lo había visto creía que no era el mejor momento para decirlo. Teníamos pensado colarnos en la reunión de los Dioses pero Katherina y Luke no se ponían de acuerdo en una estrategia.

- ¡Estúpido ignorante de la vida que aquí la que piensa soy yo!- Dijo Katherina-.

- ¿A si? ¡Pues yo soy el más fuerte de todos!- contestó Luke -.

- ¡Y una mierda! – Interrumpió Alexander -.

- Si hombre aquí el más fuerte soy yo – Añadió Victor-

- ¡JÁ! Panda de insensatos sin celebro – Murmuró Katherina- Vosotros no pensáis con lógica si lo hicierais os daríais cuenta que la mas fuerte soy yo – Gritó Katherina-.

- ¡Claro! ¿No? Como tu madre es la diosa de la guerra las demás no podemos ser también fuertes-replicó Carolina con recelo-

- Yo no he dicho eso en ningún momento pero las demás diosas no tienen el mismo nivel de  poder de fuerza que mi madre – Dijo Katherina.-

Allí estaban discutiendo sobre quien era más poderoso de todos, yo estaba apartada un poco del grupo, al lado mía estaba Ainhoa. 

- ¡ Callaos ya! -gritó Ainhoa sin poder retener más la histérica que suponía verles discutir, todos se callaron y la miraron.- ¿No os dais cuenta que cada vez os parecéis más a los dioses? Sois como ellos, orgullosos y que solo le importan sí mismos y nadie más. ¿De verdad creéis que merece la pena ser como ellos?

Miré a Ainhoa tenía toda la razón en lo que le decía , todo estaba en silencio nadie decía nada , una persona alta entro en esa misma habitación era muy guapo , ojos color rojo fuego.  Me quedé mirándole sin poder definir quién era . 

- ¡HEFESTO! – Gritó Katherina corriendo a abrazarle, él le correspondió el abrazo- te echábamos de menos. ¿Cómo estás? ¿Estás bien? – tenía una sonrisa que nunca se la había visto-.

- Si listilla – él se rio- estoy bien, yo también os echaba bastante de menos. La vida aquí algunas veces es peor que el inframundo - Él sonrío-.

- Que no me llames listilla no me gusta que me llamen así – ella le miró de reojo riéndose- Ahí Hefesto enserio echaba de menos tus buenos momentos como este. – Ella le estaba mirando sonriendo-.

- Oye ese moratón todavía sigue ahí y está peor – la miro con cara de preocupación- parece que te lo hicieron con maldad o algo parecido – estaba pasándole la mano por la pierna-.

Se empezó abrir la puerta poco a poco, todos se escondieron excepto  Hefesto , Katherina y yo. Los tres nos quedamos mirando a la puerta como alguien entraba. Hefesto se pusó delante de nosotras con llamas en las manos, me quede mirando a las llamas de sus manos asombrada . 

- Apaga el fuego Hefesto – Dijo una voz baja-.

- ¿Quién eres? – Preguntó Hefesto mirando a la figura que tenía delante-. 

- Un duende que viene a concederte deseos –dijo irónicamente la voz -.

- Vaya, vaya que gracioso, pues yo no veo que seas verde – Dijo riéndose sarcásticamente -. 

- Si, es que me he desteñido con el agua- Dijo riéndose-.

Anduvo unos pasos adelante y vi su figura. Ya sabía quién era esa misteriosa voz era ¡Poseidón¡ se le veía un poco más serio que la primera vez que le vi. Algo no iría bien por cara se le veía diferente. 

- ¿Hay algo nuevo Poseidón?- Dijo Hefesto mirándole a la cara-

- Si hay muchas cosas nuevas que deberías saber – Él estaba bastante serio mirando de reojo a Katherina-.

Algo sucedía y solo los dioses lo sabían, ¿Seria qué Poseidón se había enterado lo que le dijo Katherina a su hijo? Él se le veía bastante cabreado con Katherina algo en su mirada decía que no permitía que su hijo saliera con ella o algo parecido. ¿Qué podría ser? ¿Habría pasado algo?
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Escrito Por: Ruth Bennett

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