Capítulo 8: Madres preocupadas

Ruth:

Nosotras estábamos mirándole, calladas sin poder decir ninguna palabra del miedo que teníamos, él fue acercándose a nosotras, me tapé los ojos con las manos del miedo que tenía no sabía que podría pasar . El se acerco mas hasta que se pego a nosotras, me quitó las manos de los ojos.

- Vaya, vaya, ¿quienes tenemos aquí?, una hija de Afrodita y otra de Atenea – Él se quedó mirando a Katherina y a mí- y a Ariel que ya la conozco desde hace mucho –la miró con asco -. 


- Sam, ¿por qué no te vas a molestar a otra parte? – Le preguntó ella con odio-.


- No, aquí tengo algo más interesante que hacer, – Nos miro a las dos- nunca os he visto por el Olimpo, ¿Os acabáis de enterar que sois hijas de diosas?- El preguntó casi riéndose-.


- Si, hace unos días que nos enteramos que éramos hijas de diosas – le respondí en seco -. 


- Vaya, que chica más decidida – Me miró acariciándome la cara- 


- ¡Quieto! – Le aparte la mano-.


- Me encantan las chicas así.


Levanté una ceja y me fui alejando de él poco a poco, se escucharon voces por detrás gritando, nos giramos, al verles sonreí, eran Dimitry y Alexander, ellos se pusieron delante de nosotras tres.


- Sam, ¿qué haces aquí no tienes algo mejor que hace? – Le dijo Alexander cabreado-.


- ¿Qué pasa no puedo estar un rato con mis colegas y con el amor de mi vida?-me miró sonriendo-


- ¿Amor de tu vida? – Levanté una ceja -. 


- Si –Sam respondió riéndose mirando a Alexander-.


Me eché para atrás con una mirada triste. Sabía que esto no iba a salir bien, tenía ganas de correr, de gritar, hasta de pegar a Sam pero me quedé con las ganas, me gire y salí corriendo, sin poder mirar atrás , desaparecí .


Me senté debajo de un árbol apoyada en el tronco, pensado en lo que había dicho Sam “el amor de su vida..” por un momento sentí que todo lo hacía para hacerle sentir mal a Alexander, pero por otra parte sentía que él quería conmigo, esto se me hacía muy difícil, ya no sabía que podría hacer, quería volver a mi vida normal… con amigos normales… pero amigos como Alexander, Dimitry , Katherina y Ariel . Yo sabía que amigos como ellos no lo iba a encontrar tan fácilmente..


- Quiero que todo esto acabe de una vez….-se me cayeron las lagrimas-. 


Me abrecé a mis rodillas apoyando mi cabeza sobre ella, escuché voces en griego antiguo, levanté la cabeza poco a poco con miedo de quien podría estar allí, pero no veía a nadie, me levanté y fui andando, cada vez que andaba más fuerte se escuchaba lo que decían, miré entre  matojos, vi dos personas con capuchas, una con una capucha roja grisáceo y otra color negro con cosas naranjas. Me quedé observando, vi que eran dos mujeres, las dos muy guapas, lo que no sabía por qué se tapaban si eran guapísimas .


- Tenemos que ayudar a nuestras hijas están en peligro – Dijo la que tenia la capucha de color rojo grisáceo-.


- Si pero sabes que no soy mucho para pensar – La miró de reojo la de la capucha negra-.


- Ya, eso lo sé, te conozco bien – Sonrío La de la capucha roja- Siento algo por allí – miró donde estaba los arbustos -.


- Si yo también, y me conozco su presencia –dijo la de la capucha negra-.


Me senté en el suelo pensado todo lo que habían dicho , sentía que ellas dos no eran personas normales , había algo intenso en sus miradas , cuando fui a mirar otra vez ya no estaban . Fui donde ellas estaban, me quedé pensado todo lo que habían hablado, “ ayudar a sus hijas “ .


Vinieron los chicos corriendo a donde yo me encontraba.


- ¡Ruth! , ¿estás bien? – Preguntándome Alexander muy preocupado-.


- Si, si estoy bien tranquilo – Le respondí-.


- ¿Por qué te fuiste así? – Pregunto Dimitry -.


- No me sentía bien.. Quería estar un rato sola – Le miré seria -.


- ¡Que susto nos metiste! – Dijeron Katherina y Ariel-.


- Lo siento.. no quería preocupar…-Bajé la mirada-


Todos se acercaron a mí y me abrazaron, sentí que estos chicos eran mis verdaderos amigos y que nunca los iba a cambiar por nada en el mundo, que ellos estarían ahí y me apoyarían…si hiciera falta. Pero no quise decirles lo que vi, no quería preocuparlos, pero quería quitarme esta cosa de encima.. , ellos sabrían algo de esas dos mujeres guapísimas.


- Chicos..-me tembló la voz- he visto algo muy extraño…- Dije-


- ¿El qué viste? – Pregunto Alexander-.


- A dos mujeres, muy guapas, una con una capucha roja grisácea y otra con la capucha negra con cosas naranjas- Respondí -.


Los tres se miraron y me miraron.


- ¿Una era morena y otra rubia? – Pregunto Dimitry -.


- Mm… Si creo que si .. –dije con miedo-.


- Entonces , son ellas..-miró Ariel a Alexander y a Dimitry-.


- Si. – Dijeron los dos-.


- ¿Son quienes? – Dijimos Katherina y yo a voz de coro-


Los tres nos miraron, pero no dijeron nada . Nosotras insistimos en que nos lo dijeran. Ellos no decían nada, seguían para adelante, me quedé un poco más atrás de todos, pensado y andando más lenta . “¿Y si esas mujeres eran nuestras madres?...Las había visto por primera vez…. No, no creo que sean ellas…” Sentía que esas dos mujeres la conocía de algo, pero no se de que… ¿Por que aparecieron?.. ¿Tendrán algo que decirnos?...


Capítulo Anterior                                                         Siguiente Capítulo





Escrito Por: Ruth Bennett

No hay comentarios:

Publicar un comentario